"Te siento en mis manos
mis dedos ásperos recorren
tu piel reseca y herida.
El latido del cincel
funde las horas.
Eres corteza sin savia ni sol,
sin vida,
mis cortes te hieren,
ahí encontraré lo fugaz de los días
y tengo razones para sentir
tu suavidad en el alma…
por ello te recorro,
te formo,
sin calma,
inquieta,
callada…
para llegar a ser tú."